Sobre la capacidad transformadora de la juventud.

    Un sabio líder histórico dijo un día, “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.  Allende.

Abundantes ejemplos a través de la historia nos han demostrado lo esencial de la energía transformadora que posee uno de los segmentos más marginados y golpeados, por esa idea adultocentrista que impera en el imaginario de los que ostentan las posiciones de poder político y económico, que dictan las reglas del presente y delimitan la capacidad creativa de ese bono demográfico que actualmente poseemos como país. Es imprescindible descubrirnos a nosotros mismos como sujetos de derecho y deconstruir las estructuras mentales impuestas con mecanismos de reproducción ideológicos, que  buscan hacer parecer normal la exclusión imperante en este sistema de clases donde el pasar sobre la dignidad de otro ser humano para alcanzar su propio beneficio se ha vuelto una práctica respaldada por los nuevos pseudolíderes que hasta escriben libros de cómo ser exitoso.

    Y es ese culto a la acumulación de riqueza material que a través de la televisión y otros medios enajena la búsqueda de la felicidad genuina, razón principal de la existencia humana.  Es nuestra responsabilidad estar alertas y no dejar que adormezcan nuestra conciencia con fenómenos triviales creados para desviar la atención de las decisiones trascendentales  cuyas consecuencias tendremos nosotros en un futuro próximo que corregir.

    Es necesario desarrollar una confianza de hierro y una convicción sólida para cuando la lucha suba de intensidad y llegue el momento de arrebatar esas posiciones de poder que por derecho nos pertenecen y nos han hecho creer que no estamos preparados para tomar, debemos de mantenernos unidos y fomentar la solidaridad entre individuos sobre todo en esta coyuntura donde el asesinato de hombres y mujeres jóvenes se ha vuelto el pan de cada día.

    No podemos darnos el lujo de reproducir ese discurso de “ni izquierda ni derecha” cuando estamos inmersos en una sociedad dominada por unos cuantos despiadados que han construido un modelo económico donde el “más vivo” es aplaudido sin importar que sus logros cuesten sangre y dolor de los más indefensos, es nuestra obligación fijar una postura y elegir un frente para hacer contrapeso y equilibrar la balanza en favor de las grandes mayorías.

    Que el miedo no sabotee nuestra victoria pues es cuestión de tiempo alcanzarla, seguramente discrepamos en ideas pero no en el anhelo de construir una sociedad con equidad, ecuánime y en paz donde vivamos con gozo y amor, donde la sonrisa de un niño por pequeña que parezca sea ingrediente suficiente para iluminar nuestro camino por este sendero obscuro por el cual nos quieren obligar a caminar.  Hasta siempre.

 Juan Pablo Donado Flores.

Secretaría Nacional de Juventud

Movimiento Político WINAQ

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